"El mercado y la globalización" de José
Luís Sampedro. Editorial Destino.
A la contraportada hi podem llegir:
 
“Con la caída del muro de Berlín y el derrumbamiento soviético desapareció
el único rival opuesto a la expansión del capitalismo que, desde entonces,
ha intensificado con la nueva tecnología informática su dominio sobre los
mercados mundiales, organizando una red especulativa y financiera no
controlada por los gobiernos, en virtud de medidas liberalizadoras. Los
ideólogos y beneficiarios del sistema afirman que esa red, conocida como
Globalización, conducirá a la riqueza para todos y, además, es
consecuencia inevitable del progreso técnico.
¿Son verdaderas esas afirmaciones o son teorías elaboradas para justificar
el acaparamiento de poder y de riqueza conseguido al dominar las
transacciones mundiales? El hecho es que frente a esa filosofía de mercado
sin controles se alzan numerosos objetores para recordar que cada año es
mayor el foso entre los países ricos y los pobres, refiriéndose además a
problemas planetarios (como el medio ambiente, las epidemias, el
genocidio, el terrorismo) que sólo se resolverán globalizando todo lo
importante para la existencia humana y no sólo la rentabilidad económica.
Tales objetores exigen por tanto otra globalización, más general, y un uso
más equitativo de la tecnología. De ese modo, otro mundo es posible.
¿Cómo sería ese mundo? ¿Cuáles son las diversas consecuencias de esta
globalización para pobres y ricos? ¿Cómo lograr que el poder político de
los gobiernos democráticos vuelva a controlar el hoy supremo poder
económico transnacional? ¿Se alcanzará otro mundo más racional y
equitativo?
José Luís Sampedro, catedrático de Estructura Económica, desvela la
economía de mercado ante los ojos de cualquier lector para permitirle
afrontar esas cuestiones. Con eficacia narrativa, pero también con la
rigurosa claridad acreditada en sus obras anteriores, el profesor Sampedro
se muestra convencido de que no vivimos el fin de la Historia  -como cree
cierto pensamiento liberal- sino, al contrario, su permanente evolución y
cambio. Por eso cabe anunciar serenamente que otro mundo es seguro. Pues,
como cantó el poeta: “No es hacia abajo, no hacia atrás, la Vida.””
 
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